Bruce Willis, mejor quédate en casa

Escribrí la siguiente columna hace unos meses para la revista THELunes, misteriosamente desaparecida sin dejar rastro antes de llegar a publicarla. La reproduzco aquí para que no se quede en el cajón. Curiosamente, en Amazings Bilbao 2011, Sergio Palacios dio una fantástica charla-cinefórum sobre el mismo tema, cuyo visitando recomiendo encarecidamente cuando se tenga una hora libre; puede verse en dos partes, aquí (I) y aquí (II).

Últimamente no salgo de mi asombro ante el variado abanico de maneras que el cine —sobre todo el norteamericano— inventa para acabar con la humanidad, y, sobre todo, ante la manera absurda con que a menudo resuelven la papeleta.

Imagine, por ejemplo, la siguiente situación: un asteroide gigantesco se aproxima a la Tierra en rumbo de colisión. Habiéndolo descubierto demasiado tarde, mandamos, como último recurso, a unos aguerridos astronautas a taladrar el asteroide y colocar una bomba nuclear en su interior, con objeto de partirlo en dos pedazos.

Eso es lo que nos ha enseñado el cine, con películas tan… notables, por decirlo de alguna manera, como Armageddon o Deep Impact. Es espectacular, sin duda, pero ¿es la mejor idea? Pues sí, si lo que quiere usted es que acabemos como los dinosaurios. Nadie puede asegurar que los dos pedazos van a salir despedidos en la dirección justa para pasar uno a cada lado de la Tierra. Lo más probable, de hecho, es que ambos caigan sobre el planeta. Y la capacidad destructiva combinada de los dos pedazos es mayor que la del asteroide original. Fin de la partida.

¿Es que no hay solución? Pues sí, pero no es tan espectacular. Primero, gástese dinero en telescopios que vigilen el cielo en busca de potenciales amenazas (puede estar tranquilo, no parece que las haya al menos durante los próximos cien años, por mucho que el agorero de turno pronostique el fin del mundo para el jueves que viene). En caso de haber un asteroide peligroso, gracias a su previsión, lo sabrá con suficientes años de antelación como para mandar: a) un misil nuclear que impacte en un costado, cambiando su órbita imperceptiblemente, pero lo suficiente como para que a largo plazo no choque con la Tierra, o b) una misión espacial que instale allí un motor —no es broma—, que, alimentado por luz solar, haga lo mismo que el misil.

Pero se ve que los yankis gustan de las explosiones nucleares, y lo resuelven todo a base de fuegos artificiales, ya sea el que el núcleo terrestre deje de girar y producir el campo magnético que nos apantalla del viento solar (El Núcleo), o que al mismo Sol le de por apagarse de un día para otro (Sunshine, coproducción británico/estadounidense). Por si les interesa, yo diría que ambas cosas son igual de probables (es decir, nada), y que de ocurrir, Tierra y Sol se reirían de las cosquillas producidas por las explosiones.

Los que sí lo hacen bien, en cambio, son los guionistas de 28 semanas después. Sí, lo sé, una epidemia zombie es algo aún menos probable, pero no por ello menos inquietante: ahí está el caso de los hongos y las hormigas zombie —pregúntenle a Google y alucinen con los vídeos. Resulta que la única posibilidad que tendría la humanidad, como avala algún que otro estudio científico serio, pasaría por desechar toda moral y arrasar los focos de infección, mostrando tolerancia cero con los recién infectados, o con los que se encuentren cerca de ellos. (Eso sí, en la peli los militares son los malos.)

Claro que el cine no se queda ahí. Tenemos cambios climáticos absurdamente acelerados y que sólo afectan al mundo desarrollado (El día de mañana), o incluso que los neutrinos solares decidan, porque ellos lo valen (¡!), calentar las entrañas del planeta y montar la de San Quintín en la superficie (2012).

Aunque, pensándolo bien, es normal que me moleste: después de todo, los astrofísicos tenemos cierta tendencia a morir en las películas de desastres.

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Acerca de Miguel Santander

Tras el Horizonte de Sucesos
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5 respuestas a Bruce Willis, mejor quédate en casa

  1. snake dijo:

    Es por la tendencia de los astrofísicos a morir en estas películas que las soluciones tienen que ser propuestas por honrados empresarios de la construcción, conductores de limusinas y bibliotecarios.

  2. Leralion dijo:

    Yo me empecé a fijar muchísimo más en este tipo de “detalles” cinematográficos después de asistir a las clases de Sergio, y de que nos sugiriese hacer un cálculo con las manos y los datos que dan en “Armageddon” de la distancia que se separarían los trozos del meteorito del ecuador…

    Por cierto que me acabo de quedar de piedra con lo de las hormigas zombies.

  3. Pingback: Enlaces yuriesféricos del 20/10/2011 | La Yuriesfera

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