Disecciones, diez relatos sobre la enfermedad

Portada Disecciones

Yendo, como voy, tarde a todas partes, aún no he comentado por aquí que recientemente he participado en una antología muy especial para mí. No solo por la energía, la ilusión y autosuperación que le ponen Oihana Iturbide y su equipo de NextDoor a todo lo que hacen, sino porque varios de los compañeros de antología, en este peculiar caso, lo son también de la plataforma de divulgación científica Naukas. Y también es especial, porqué no decirlo, porque el relato con el que participo, El impostor, se trata del primero que alguien me publica que no contempla la realidad a través del prisma de la ciencia-ficción.

Disecciones trata de la enfermedad, de un acercamiento a la realidad humana de la enfermedad desde la ficción. Y el resultado, os aseguro, merece la pena: un diseño y una maquetación preciosos, mimados hasta el más mínimo detalle (aquí una muestra), sobre el que desfilan diez relatos diversos que que se sirven de la ficción para diseccionar la enfermedad misma y lo que significa para nosotros. O, en palabras de Jose A. Pérez Ledo, responsable del prólogo:

Un libro extraño, seamos sinceros. Excéntrico. Habla de medicina, pero no hay un solo médico entre sus autores. No hay historiales clínicos, ni papers, ni fotografías estremecedoras de tejidos blandos.

Hay, eso sí, enfermedades. Pero no es extraño solo por eso. Lo es, sobre todo, por su perspectiva.

Porque Disecciones trata la enfermedad desde el único lugar que todo lo permite: la ficción. Y lo hace de la mano de algunos de los más destacados divulgadores científicos. En las páginas que siguen encontrará alzhéimer, colesterol, fiebre, anestesia, médulas, hospitales y vejez. Encontrará dolor y amor, amistad y pérdida. Encontrará, en definitiva, todas esas cosas que, cuando uno las pone en orden y las contempla desde una cierta distancia, acaba llamando vida.

Este no es un libro de medicina. Es, me temo, mucho más que eso.

Disecciones se vende en Amazon, a través de JotDown, y en una serie de librerías, a un precio de 13,85 €. Y ni que decir tiene que es una lectura estupenda para el verano😉.

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Hablando de estrellas en Naukas Bilbao 2015

CARTEL-NAUKAS-BILBAO-20151

Ya tengo preparada la charla que daré este año en Naukas Bilbao, la semana que viene. Este año, por primera vez y sin que sirva de precedente, hablaré del campo al que me dedico profesionalmente, la muerte de las estrellas, de cómo ser una, cómo morir dos veces y hacerlo con gran estilo.

¿Que qué es Naukas Bilbao? (¿Debajo de qué piedra has estado escondido los últimos años?) Naukas Bilbao es el evento de divulgación más grande de España, dos días repletos de píldoras de 10 minutos de divulgación, ciencia, humor, escepticismo… y todo ello gratis hasta completar aforo. Y visible en streaming, como cada año, a través de la página de la EiTB y de Naukas.com.

Tenéis el programa aquí, pero os lo pego a continuación para ir abriendo boca.

¡Nos vemos  en Bilbao!

VIERNES 11 SEPTIEMBRE – SESIÓN DE MAÑANA

10:00 a 10:10 – Presentación del evento y novedades. Juan Ignacio Pérez + Naukas

10:10 a 10:20 – Joaquín Sevilla – Canicas, camaleones y células solares.

10:20 a 10:30 – Rosa Porcel – Somos mucho más que dos

10:30 a 10:40 – Nahum Méndez – Ceres, Plutón y otros enanos del montón

10:40 a 10:50 – César Tomé – Emergencia en la sala

The Big Van Theory estrenarán 4 nuevos monólotos en dos sesiones (viernes y sábado)
The Big Van Theory estrenarán 4 nuevos monólogos en dos sesiones (viernes y sábado)

10:50 a 11:00 – The big van theory (2 actuaciones de 5 minutos)

11:00 a 11:10 – Iñaki Úcar – El día que Maxwell no vio el gorila

11:10 a 11:20 – Eparquio Delgado – No estamos locos

11:20 a 11:30 – Francis Villatoro – Superredes de grafeno

11:30 a 11:40 – Fernando de la Cuadra – Mitos y realidades de la seguridad informática

11:40 a 12:00 – Eugenio Manuel Fernández y Carlos Lobato – Por mis huevos (20 minutos)

12:00 – 12:20 – Descanso (20 minutos)

12:20 – 12:30 – Naia Pereda – To screen or not to screen

12:30 – 12:50 – César Tomé entrevista a Javier Burgos [Alzheimer] (20 minutos)

Javier Burgos. Director General de Neuron Bio, donde desarrollan fármacos contra la enfermedad de Alzheimer
ALZHEIMER: César Tomé entrevista a Javier Burgos. Director General de Neuron Bio – imagen JotDown

12:50 – 13:00 – Daniel Marín – Exoplanetas: Mundos alienígenas de ciencia ficción

13:00 – 13:10 – Lucas Sánchez – Ingeniería genética para cambiar la Historia

13:10 – 13:20 – Almudena M. Castro – “Replay”

13:20 – 13:30 – Carlos Briones – En 10 minutos

13:30 – 13:40 – Clara Grima – Que te vacunes, coño

13:40 – 13:50 – Mario Herrero – ¿Esto es una bomba? ESTO es una bomba

13:50 – 14:00 – Azuquahe Pérez – ¿Ictus?, no, nosotros no tenemos plantas en casa…

VIERNES 11 SEPTIEMBRE – SESIÓN DE TARDE

17:00 – 17:10 – Aitor Sánchez – Si Pitágoras fuese nutricionista

17:10 – 17:20 – Iván Rivera – Polvo cósmico

17:20 – 17:30 – JJ Gallego – Endosimbiontes

17:30 – 17:40 – Javier Pedreira (Wicho) – 2015: el año en que descubrimos Plutón

17:40 – 17:50 – Aitana Oltra – Mosquito tigre

17:50 – 18:00 – Manu Arregi – Bilbao, centro del Universo

18:00 – 18:10 – Pablo Rodríguez – Caprichos del azar

18:10 – 18:20 – Txema Campillo – Katy Perry, Zooey Deschanel y otros sosias naturales.

18:20 – 18:30 – Sergio Pérez Acebrón – ¿Es necesario usar animales en investigación?

18:30 – 18:40 – Fernando Frías – De elfos, orcos y otros extraterrestres

18:40 – 19:00 – Descanso 20 minutos

19:00 – 19:30 – Aberron entrevista a Josu Mezo y Antonio Calvo Roy [Malaprensa] (30 minutos)

MALAPRENSA: Antonio Mtnez Ron (Aberron) entrevista a Josu Mezo y Antonio Calvo Roy
MALAPRENSA: Antonio Mtnez Ron (Aberron) entrevista a Josu Mezo y Antonio Calvo Roy

19:30 – 19:40 – Arturo Quirantes – La belleza de una ecuación

19:40 – 19:50 – Mauricio Schwarz – Contra la rebeldía

19:50 – 20:00 – Alfred López – Si no soy Curro Jiménez ¿por qué tengo este trabuco?

20:00 – 20:10 – Rosario Luque – La 4ª dimensión de la genética

20:10 – 20:20 – Pepe Cervera – Primatología comparada (e ilustrada)

SÁBADO 12 SEPTIEMBRE – SESIÓN DE MAÑANA

10:00 a 10:10 – Miguel Santander – Cómo ser una estrella, morir dos veces y hacerlo con estilo

10:10 a 10:20 – Teresa Valdés-Solís – Rosalind Franklin sin la parte del ADN

10:20 a 10:30 – Daniel Torregrosa – Hard-luck Scheele

10:30 a 10:40 – Enrique F. Borja – Mecánica Cuántica Express

10:40 a 10:50 – Jose Antonio Prado Bassas – (jo)Dido Problema

10:50 a 11:00 – JM Mulet – Estoy bien, estoy bien…

11:00 a 11:10 – Daniel Ramón – Biotecnología y empresa

11:10 a 11:20 – Deborah García – Ficha técnica

11:20 a 11:30 – The big van theory (2 actuaciones de 5 minutos)

11:30 a 11:40 – Alex Méndez – Los colores del agua

11:40 a 11:50 – Ambrosio Liceaga – Músicos, muleros y otros cientificos de éxito

11:50 – 12:00 – Jose M. López Nicolás – El hombre que comerá flores en la ISS

12:00 – 12:20 – Descanso (20 minutos)

12:20 – 12:50 – Luis Quevedo entrevista a Eudald Carbonell y Goyo Jiménez (30 minutos)

EVOLUCIÓN: Luis Quevedo entrevista a Eudald Carbonell y Goyo Jiménez
EVOLUCIÓN: Luis Quevedo entrevista a Eudald Carbonell y Goyo Jiménez

12:50 – 13:00 – Javier de la Cueva – De publicaciones científicas

13:00 – 13:10 – Ignacio López Goñi – Somos virus

13:10 – 13:20 – Jose Ramón Alonso – El olfato, el sentido menos conocido

13:20 – 13:30 – Luis Jiménez (Centinel) – En el comer y en el rascar, ¿todo es empezar?

13:30 – 13:40 – Beatriz Sevilla – La insoportable imposibilidad de ser imparcial

13:40 – 14:00 – Natalia Ruiz Zelmanovitch – Yo cuento lo que me da la gana (20 minutos)

SÁBADO 12 SEPTIEMBRE – SESIÓN DE TARDE

17:00 – 17:50 – EVENTO SORPRESA (50 minutos) – ¡Lo anunciaremos en el propio evento!.

17:50 – 18:00 – Carmen Agustín – Destellos divinos

18:00 – 18:10 – Vega Asensio – Gráficas de vida o muerte

18:10 – 18:30 – Luis Martínez Otero y Jordi Camí – Falsas memorias (20 minutos)

FALSAS MEMORIAS: Jordi Camí Morell y Luis Mtnez Otero
FALSAS MEMORIAS: Jordi Camí Morell y Luis Mtnez Otero

18:30 – 18:40 – Evelyn Moreno – Mis queridos anillos… de luz sincrotrón

18:40 – 19:00 – Descanso 20 minutos

19:00 – 19:10 – Belén Valenzuela y María José Calderón del Instituto de Ciencias Materiales de Madrid (CSIC) – Superconductores

19:10 – 19:20 – Javier Armentia – Fantasía en la divulgación: una estrella para Cervantes

19:20 – 19:30 – Helena Matute – Rico, rico

19:30 – 19:40 – Javier Fdez. Panadero – Apártate que mancho

19:40 – 19:50 – Dolores Bueno – Del jabón a tu farmacia

19:50 – 20:00 – Julián Estevez – Errores al copiar la realidad

20:00 – 20:10 – Antonio Calvo Roy – Odón de Buen

20:10 – 20:20 – Josu Mezo – Malaprensa

20:20 – 20:30 – IV Edición de los Premios Tesla 2015, despedida y cierre

Naukas Kids 2015
Naukas Kids 2015

VIERNES 11 DE SEPTIEMBRE – SESIÓN DE TARDE NAUKAS KIDS 2015

17:00 a 17:30 – Alfred López – El mundo que nos rodea está lleno de curiosidades

17:30 a 18:00 – Daniel Torregrosa – Historias de mitos y ciencia

18:00 a 18:30 – Edu de Big Van – Matemáticas divertidas

SÁBADO 12 DE SEPTIEMBRE – SESIÓN DE MAÑANA NAUKAS KIDS 2015

11:00 a 11:30 – Oriol y Helena de Big Van – Clowntifics, la ciencia más payasa

11:30 a 12:00 – Juan Revenga – El secreto de la pirámide

12:00 a 12:30 – Javier Armentia – Astronomía

SÁBADO 12 DE SEPTIEMBRE – SESIÓN DE TARDE NAUKAS KIDS 2015

18:00 a 18:30 – Carlos Lobato – Dinosaurios para niños

18:30 a 19:00 – Teresa Valdés-Solís – Quimi Naukas

19:00 a 19:30 – Joaquín Sevilla – ¡Cosas que vuelan!

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Antología Quasar, de vuelta a la ciencia-ficción dura

quasar-antologia-hard-sfVuelvo a la ciencia ficción-dura (si es que tal cosa existe, que yo creo que son los padres). Y lo hago con un relato incluido en la antología Quasar de la editorial Nowevolution, que acaba de salir a la venta, en papel, por 11,95 € (próximamente saldrá también en ebook). Once relatos de ciencia-ficción dura —es decir, que procuran ser rigurosos con el conocimiento científico actual— escritos por diversos autores (entre los que está Nieves Delgado, con quien tuve el honor de compartir estatus de finalista del Premio Ignotus 2014). Once visiones de un futuro que podría ser, o que, al menos, no les parecerá magia sin fundamento.

En concreto, mi relato se llama Aviso a la humanidad. He aquí la sinopsis:

Viajamos hasta Fobos, una de las lunas de Marte, siguiendo la pista de un desastre de proporciones planetarias que nos plantea una dolorosa pregunta: ¿Es posible proteger a la humanidad de su propia estupidez?

Está inspirado en una historia, real y  asombrosa, que cuenta Antonio Martínez Ron (@aberron) aquí y en su libro Qué ven los astronautas cuando cierran los ojos. Además, el relato sirve a modo de prólogo de la novela que acabo de empezar a escribir; pueden ir abriendo boca con él (dénme tiempo, que soy muy lento).

Pues eso. Les dejo con las sinopsis de la antología, a ver si a ustedes también les pica el gusanillo.

Once escritores le van a transportar a futuros lejanos y más cercanos, a momentos posibles y creíbles de nuestro destino como seres humanos. Once visiones que harán que también sea capaz de afirmar: “Yo he visto cosas que vosotros no creeríais”.

Leeremos un magnífico relato que especula con la centralización del poder hasta llegar al punto en que toda la autoridad y riqueza de la humanidad termina centralizada en un único ser humano.

Encontraremos otra historia donde se desarrollan las posibilidades de la tecnología que permite, siempre que el usuario pueda costeársela, controlar o inhibir las emociones y sentimientos más primarios y atávicos.

Nos adentramos en una sociedad autoritaria y decadente donde conviven humanos y androides.

Continuamos con una inquietante historia donde se plasma el precio a pagar por la inmortalidad.

Viajamos hasta Fobos, una de las lunas de Marte, siguiendo la pista de un desastre de proporciones planetarias que nos plantea una dolorosa pregunta: ¿Es posible proteger a la humanidad de su propia estupidez?

Seguimos con una historia escrupulosamente narrada en términos científicos, totalmente alejada de los lugares comunes de invasiones y batallas espaciales, que expone desde un punto de vista inquietante el primer contacto con otra raza inteligente.

Avanzamos hacia un futuro no demasiado lejano donde los avances tecnológicos proporcionan al ser humano confort, seguridad y bienestar. Sin embargo, una pequeña organización clandestina, no hace más que lanzar proclamas contra el progreso.

Se nos presenta una utopía que plantea un dilema moral que cuestiona los cimientos de nuestra propia realidad política.

Tendremos la posibilidad de acompañar a los miembros de la primera misión tripulada a Marte en una inquietante historia con un final sorprendente.

No podía dejar de estar presente una magnífica historia de la primera diáspora espacial con demasiados interrogantes y muy pocas respuestas.

Viviremos una historia que mezcla la distopía social con el despliegue de las corporaciones operando en el espacio. Tiene como curiosidad este relato que toda la narrativa técnica es una extrapolación de tecnologías existentes minuciosamente investigadas por el autor.

  • Autor/a: VV.AA
  • Colección: Volution
  • Tamaño: 21 x 14 cm
  • Págs: 212
  • Edición: Rústica con solapas
  • Género: Ciencia ficción
  • EAN: 978-84-943866-6-4
  • Formato o tipo de archivo: Libro
  • Recomendando (edad): +16
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Hijos bastardos de Matusalén: Eternos, una reseña

hijos-bastardosEn ocasiones leo libros autoeditados. La mayoría de los que han pasado por mis manos eran de una calidad literaria más bien pobre, o estaban tan mal corregidos y editados que daban ganas de tirarlos por la ventana. Justamente por eso, cuando uno se encuentra con un libro como “Hijos bastardos de Matusalén: Eternos” de Raúl Atreides sabe que ha encontrado un diamante escondido en un picadero de hielo, un diamante que, por desgracia, posiblemente pasará desapercibido, incapaz de competir con la maquinaria de marketing de las editoriales convencionales. Y eso no es justo.

Al grano. En Hijos bastardos de Matusalén nos encontramos con una sociedad en la que el agotamiento de los recursos, la contaminación y el desmantelamiento de los Estados ha degenerado en una suerte de distopía anarcocapitalista en la que la brecha abismal entre ricos y pobres se materializa en forma tanto de frontera espacial —la que separa el peligroso arrabal de las ultramodernas y perfectas torres— como de frontera temporal —los ricos pueden pagarse el suero de Ponce, un elixir de eterna juventud; los pobres, a lo más que pueden aspirar es al cielo informático virtual gestionado por una Iglesia católica desvirtuada y corrupta. Los paralelismos con nuestra realidad, como ocurre en la buena ciencia-ficción, están ahí presentes para el que quiera verlos.

En este escenario se debaten los diferentes protagonistas de esta narración coral: Germán, una Parca o cazarrecompensas de consumidores ilegales de Ponce; Abraham, un sacerdote católico dispuesto a remover los pilares mismos del Neovaticano para dejar el mundo mejor de como lo encontró; y Lorelei, una niña bien de las Torres que descubrirá forzosamente que el mundo que le rodea es mucho más amplio, brutal y descorazonador de como se lo había imaginado. Hay más, pero estos son los principales, personajes que evolucionan al ritmo de la narración, perfectamente delineados y con los que resulta fácil empatizar —quién me iba a decir a mí que terminaría importándome la vida sentimental de una niña pija con alas implantadas quirúrgicamente.

La novela, aviso, es de las que enganchan. De las que hacen que uno ansíe el habitual pero tedioso viaje en metro para ver qué ocurre a continuación. De las que se leen con auténtico deleite. Y de las que deja un poso que invita a pensar. El ritmo está muy bien medido, dosificando adecuadamente la información e intercalando con habilidad escenas de acción con reflexiones sobre la naturaleza humana y la justicia social.

¿Y los puntos flacos? En realidad, aparte de algunos detalles por pulir aquí y allá, la única pega real que se me ocurre concierne a un giro argumental cerca del final de la novela que, si bien corresponde al lógico devenir de los acontecimientos, sucede de forma abrupta y de espaldas al lector (y eso da rabia, que yo quería verlo ante mis ojos). Bueno, eso y que se acabe, porque es la primera parte de una saga, de esas cuya espera hasta que salga el segundo libro me consumirá lentamente.

Si te pica el gusanillo (debería, de verdad que merece la pena gastarse cada céntimo de lo que cuesta), la puedes adquirir en ebook en Lektu por 2,89€. Te aseguro que no te arrepentirás.

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A rey muerto, rey puesto: El legado de Prometeo y La costilla de Dios, reeditados

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Portada de la nueva edición de La costilla de Dios y otros relatos del final. Fotaca cortesía de Rubén Pérez Planillo.

Feliz día del libro. Vengo con dos noticias relacionadas con el tema, una buena y otra mala. La mala, porque las malas se dan primero, sucedió hace unos cuantos meses, y en el momento me afectó más de lo que creía: ni siquiera lo anuncié por aquí. Me refiero al cierre de la editorial que publicó mis dos primeras novelas, El legado de Prometeo y La costilla de Dios y otros relatos del final. Semejante noticia es un trago amargo para cualquiera en este sector (no voy a detenerme aquí a llorar, que agua pasada no mueve molinos). El caso es que me ha llevado un tiempo recomponerme y hallar la energía necesaria para poner arreglo a la situación.

Lo que me lleva a la buena noticia: ahora que los derechos de autor de ambas novelas obran de nuevo en mi poder, he decidido reeditarlas en formato electrónico a un precio muy reducido, tal y como me parece que debe reflejarse en una obras que ya llevan unos años por ahí. ¿Qué a cuánto? Pues, El legado de Prometeo a 2,99 €, y La costilla de Dios y otros relatos del final, a 1,99 €. No se me quejarán.

Pueden adquirirlas en Lektu, Amazon y la iBookstore de Apple. Más información y enlaces directos en El legado de Prometeo y La costilla de Dios y otros relatos del final. Así que ya sabes, si te las perdiste en su dia, ahora no tienes excusa.

Y ahora, ¡espero que me lluevan vuestras reseñas en dichas tiendas digitales!

¡Feliz día del libro!

 

 

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La epopeya de los amantes, también en Terra Nova 3

terranova3bHace un par de semanas salió por fin el tercer volumen de Terra Nova, una ambiciosa antología de relatos contemporáneos de ciencia-ficción que mezcla autores consagrados internacionalmente, varios de ellos galardonados con los premios Hugo y Nebula, con autores de habla hispana, varios de ellos con mucha presencia en la escena literaria española, otros firmes promesas de lo que está por venir.

Pues bien, tengo el honor de anunciaros que mi novela corta La epopeya de los amantes, premio UPC 2012 de novela corta de ciencia-ficción y que a mediados de año fue publicada por la UPC, ha sido reeditada en Terra Nova 3, nada menos que como broche final con el que se cierra la antología. El culpable no es otro que Mariano Villareal, antologista de Terra Nova, que hace algo más de un año me pidió leer La epopeya de los amantes y acabó embarcándome en una auténtica odisea que —contra todo pronóstico— acabó arribando al mejor puerto posible, editada junto a un puñado de grandes de la ciencia-ficción, por Penguin Random House bajo el ya prestigioso sello Fantascy. Mariano lo cuenta mejor que yo en su introducción a mi relato; todo gracias a su buen hacer y el de Miquel Barceló, Enric Fossas (actual rector de la UPC), Ricard Ruiz Garzón, Emilia Lope y otra gente de Penguin Random House que ahora me dejo en el tintero. Muchas gracias a todos.

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Así verías un agujero negro si estuvieras cerca y vivieras para contarlo

Agujero NegroEl viernes se estrenó en España Interstellar, la nueva película de Christopher Nolan. Me he negado a ver el trailer —creo que solo hay dos tipos de trailers, los que te destripan la película y los que exaltan tus expectativas dándote una idea de la misma que luego no se corresponde con la realidad—, pero tengo entendido que en la película aparece un agujero negro… y que se plasma de manera realista. Según parece, el equipo de la película consultó con Kip Thorne, famoso físico teórico,  experto mundial en Relatividad General (y al que Carl Sagan consultó para plasmar de forma realista el viaje de la protagonista de su novela y posterior película Contact).

Así que aprovecho para sacar el siguiente vídeo del cajón. Hace un par de años, cuando Pablo Bonet y yo hicimos la portada de El legado de Prometeo, en la que aparece un agujero negro, me empeñé —obsesivo de los detalles que es uno— en que el asunto fuera lo más realista posible. Los agujeros negros curvan la trayectoria de la luz de una manera nada evidente, por lo que costó un par de meses de trabajo (con la inestimable ayuda de la Marianopedia) programar un código que diera cuenta de manera suficientemente realista de los curiosos efectos ópticos que provoca un agujero negro sobre el fondo de estrellas y nebulosas tras él.

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Una vez hecha la portada y para amortizar un poco el esfuerzo invertido en el programa, nos propusimos jugar un poco con el código, preguntándonos cómo se vería un trozo de firmamento si un agujero negro errante pasara entre medias y nosotros estuviéramos lo suficientemente cerca de él —lo suficientemente cerca como para tener mucho miedo de caer en él, vamos. Tienen el resultado aquí abajo. Si se fijan, alrededor del borde del disco de negrura absoluta que marca el horizonte de sucesos, el agujero negro crea una copia invertida y distorsionada de toda la esfera celeste, de una manera que recuerda (en cierto modo) al autorretrato de M.C. Escher en un espejo esférico. Miento. En realidad, el agujero crea infinitas copias de toda la esfera celeste y las replica distorsionadas e invertidas, cada vez más apiñadas en torno al horizonte de sucesos y separadas por lo que se conoce como anillos de Einstein.

Pero no me enrollo más. Pongan el vídeo a pantalla completa y disfruten, que es breve, pero intenso.

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Y un año más, Naukas Bilbao

naukas_bilbao_14medUn año más. Un año más volvimos a reunirnos en Bilbao para pasar dos días de charlas de divulgación científica y encontrarnos y vernos las caras todos esos locos que formamos parte de Naukas y otros tantos amigos cuya locura ha sido acercarse por allí.

Ahora en serio, he vuelto del evento con muy buen sabor de boca. La divulgación y la apuesta por el conocimiento sigue teniendo muchísimo tirón en nuestro país. Ha habido de todo, y unos cuantos, mucho más rápidos que yo, ya han dejado por escrito sus crónicas; una con la que coincido esencialmente: la de Manuel Collado en Fuente de la eterna juventud (partes I y II).

Ya están, además, las charlas colgadas en la página web de EiTB.  ¿Que de qué va la mía? Pues… de guerras y mitos. Y hasta ahí puedo leer. Si tienen 10 minutos, ¡véanla antes de que alguien se la estropee!

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Mi charla en Naukas Bilbao 2014, fotografía de Xurxo Mariño. Clic en la imagen para acceder al vídeo.

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Este viernes y sábado tienes una cita en Naukas Bilbao 2014

naukas_bilbao_14medAcabo de terminar de preparar mi charla —que no dejará indiferente a nadie, espero— para la edición de este año de Naukas Bilbao, el mayor evento de divulgación científica de España. Un año más nos reuniremos los más de cien colaboradores de Naukas durante los días 26 y 27 de septiembre en el paraninfo de la UPV/EHU, muy cerca del Guggenheim. Casi 60 charlas, un número de magia y neurociencia, nueve sesiones de Naukas Kids (¡ciencia para los más pequeños!), varias entrevistas y hasta un concierto en directo de los Leftover Lights. Y, como siempre, con entrada libre y gratuita hasta completar aforo.

No me dirán que no deberían ir comprando ya los billetes para Bilbao. Aquí tienen el programa completo:

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¿Qué le pasa a Hollywood con la mecánica orbital?

Lo vemos en casi todas las películas del espacio. Ya sea que las naves hagan ruido en el espacio; o que todos los planetas —y naves— disfruten de una agradable gravedad terrestre, además de tener una atmósfera respirable; o incluso que la gente expuesta al vacío explote como si se hubiese desayunado una granada de mano. La mayoría de estos gazapos son tan obvios y recurrentes que ya no nos sorprenden, pero hay unos pocos que suelen pasarnos desapercibidos. Especialmente los que se refieren a la mecánica orbital, en muchas ocasiones tan contraria a la intuición como la mismísima mecánica cuántica.

Mecánica orbital, sí. Hoy os traigo algunas escenas donde la mecánica orbital juega un papel importante en el desarrollo de la trama. Leyéndolos no solo verás lo retorcida que es la susodicha, sino que además podrías aprender algo que te salve la vida algún día, ahora que está de moda lo de hacer castings para convertirse en astronauta.

ATENCIÓN: contiene pequeñas trazas de nueces y spoilers.

Pitch Black (2000): “Los planetas se mueven como uno solo”

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Hay tres soles y un puñetero eclipse cada 22 años, y tenía que tocarnos justo hoy.

Imaginad un planeta con varios soles, donde siempre es de día excepto durante los eclipses que ocurren cada tropecientos años con consecuencias catastróficas. Este tema ya lo abordó Asimov en su inolvidable Anochecer —que Francis Villatoro analizaba hace poco—, donde la civilización colapsaba cada vez, quemándolo todo de puro terror y desesperación. En Pitch Black, en cambio, el peligro viene de unos cuantos millones de bichos fotofóbicos, cruce de Alien y murciélago, que viven en la oscuridad del subsuelo planetario. Los protagonistas, con el inefable Riddick a la cabeza, descubren con horror que el planeta atraviesa un eclipse de todos los soles a la vez cada veintidós años y que —oh, sorpresa— han llegado justo a tiempo para el siguiente. Refugiados en un container entre los restos de su nave, discuten si esperar a salvo a que el eclipse finalice, o salir afuera y emprender una carrera suicida hacia otra nave, dejada allí por una expedición anterior y capaz de sacarlos de allí. Cuando uno de ellos sugiere que un eclipse no puede durar gran cosa, otro le contesta con un lapidario “los planetas se mueven como uno solo” (¿?), y el grupo decide salir a la oscuridad en plan suicida y justificar así un poco el título de la cinta.

¿Quién tiene razón? ¿Puede durar un eclipse de Sol lo suficiente como para que mueran de hambre y sed? En la Tierra, la fase total de un eclipse de Sol dura unos 7 minutos, mientras que si estuviéramos en Ío, la luna de Júpiter, el enorme planeta nos ocultaría el Sol durante un par de horas cada órbita, lo que no parece mucho. Vale, ¿y en un sistema como el de Pitch Black?

Podemos inventarnos un sistema con dos soles similar al que se ve en el pequeño planetario de la película. Por simplificar un poco las cosas, cambiaremos dos de las estrellas, muy cercanas entre sí, por una sola, de la misma masa que la otra, situada al otro extremo. Así, el primer punto de Lagrange del sistema queda en el centro del mismo. Pues bien, por increíble que resulte, existen órbitas elípticas alrededor de dicho punto de Lagrange. Y aún más, olvídense de las leyes de Kepler: si ponemos en dichas órbitas varios planetas —mucho más pequeños que en la película— a distancias prudentes unos de otros, y todos alineados respecto del punto de Lagrange, se moverían alrededor de dicho punto “como uno solo”, manteniéndose siempre alineados, de manera que al pasar frente a las estrellas el planeta central quedaría eclipsado por los otros dos. Punto para los guionistas.

En esas condiciones y siendo más prudente con los tamaños y distancias a los planetas que el director de efectos visuales de la película, estos se verían más pequeños que el Sol desde la Tierra, y las estrellas mucho más pequeñas aún (pero bastante luminosas), de manera que un eclipse duraría del orden de un par de días. Visto así, está claro que a los personajes de Pitch Black no les habrían venido mal algunas nociones de astronomía y de física matemática. Más que nada porque seguirían vivos. Sedientos, pero vivos.

Pitch-Black

Los planetas se mueven como uno solo (por ahora). Modesta recreación del sistema estelar de Pitch Black perpetrada por el autor de este post (perdóname, oh, Vin Diesel). Clic en la imagen para verla a tamaño completo.

Aunque en realidad no todo es tan bonito: dichas órbitas planetarias, tan exóticas ellas, no serían estables*. En el mejor de los casos, con un ajuste fino digno de un demiurgo obsesivo y perfeccionista, cualquier perturbación haría que en cuestión de unas quince o veinte órbitas los planetas fueran despedidos, salieran por Antequera, y ya no se movieran “como uno solo”.

*: Análisis de estabilidad de las órbitas cortesía de Una vista circular.

Gravity (2013): Si tú me dices ven, tiro del freno de mano

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Aquí la Dra. Stone. Me dirijo a toda máquina hacia la Tiangong. O no.

Mucho se ha hablado de los errores —y aciertos— de Gravity desde el punto de vista de la física. Ignoraré el más notable, así como aquel referente a la premisa que sirve de detonante a la película —harto improbable, por no decir imposible— y me centraré en algo mucho más prosaico  (en la vida de un astronauta, vaya).

En cierto momento de la película, la Dra. Stone va a bordo de una Soyuz sin capacidad de reentrar en la atmósfera y aterrizar. Resulta que la estación espacial china, la Tiangong, se encuentra en la misma órbita que ella, solo que algo más adelante. Ni corta ni perezosa, la Dra. Stone enfila hacia la estación China, acciona los cohetes para acelerar y…

¿Qué ocurriría? Pues lo contrario de lo que parece. Al principio se acercaría a la Tiangong, sí, pero no tardaría en alejarse irremediablemente, porque al pegar el acelerón ha modificado su órbita —que suponemos inicialmente circular— a una elipse tanto más amplia cuanto más haya acelerado. Y dicha órbita más amplia tiene, como consecuencia, un periodo orbital mayor, por lo que la estación no tardará en ganarle terreno y… vamos, que en resumen, quedaría de película lo que le quedara de oxígeno en la cápsula, no más.

Y entonces, ¿cómo se hace? Pues os parecerá extraño, pero lo cierto es que la manera más eficiente de llegar es… frenando. Sí, como lo lees. Imaginemos que nave y estación están en una órbita de, digamos, 90 minutos de periodo, y la estación china lleva 4 minutos de adelanto. Si uno frena, modifica su órbita a una elipse, que, en su extremo opuesto, pasa más cerca de la Tierra que la órbita original, lo que significa que su periodo orbital es menor. Pongamos que la Dra. Stone hace los cálculos —que para eso es lista— y pega un frenazo que la lleva a una órbita de 88 minutos de periodo. Al principio verá la Tiangong alejarse y perderse de vista, y quizá se asuste (esto daría para un rato de reflexiones existencialistas y/o imposibles visitas provocadas por el inconsciente y los bajos niveles de oxígeno). El caso es que 88 minutos después, volverá al punto de partida, solo que ahora la Tiangong volverá a estar delante, a tan solo 2 minutos de ventaja. Ahora, solo tiene que echarse una siesta en lo que transcurren otros 88 minutos, tras los cuales verá a la Tiangong aproximarse por un lado. Ahora acelera tanto como frenó antes para regresar a la órbita originalet voilà, ya solo le resta la maniobra de acoplamiento. (Y si el problema fuera el contrario, que la estación estuviera 4 minutos por detrás, entonces la solución empezaría alejándose de ella, acelerando, para frenar un par de órbitas más tarde. Cosas de la mecánica orbital.)

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La Dra. Stone intenta desesperadamente llegar a la estación espacial china. Dibujo perpetrado por el autor. Clic para verlo a tamaño completo.

Quizá os parezca que con esa solución la película perdería ritmo, que sería insufriblemente lenta. Personalmente estoy convencido de que no, de que el rigor científico y la tensión dramática pueden combinar muy bien si se sabe cómo. Y la prueba es la existencia de relatos cortos como Maelstrom II, de Arthur C. Clarke, capaces de poner los pelos como escarpias ante el —aparentemente— inevitable destino del pobre Cliff Leyland en su frustrada órbita alrededor de la Luna, al tiempo que suponen una lección impecablemente ejecutada de mecánica orbital —hasta el punto de ser utilizado como recurso didáctico en las clases de física de algún que otro instituto.

Así que, señores productores de Hollywood, pongan un físico en su vida. Y si además escribe ciencia-ficción, mejor que mejor. No se arrepentirán**.

**: El señor S. Kubrick, de Nueva York, puso un físico y escritor de ciencia-ficción en su vida. “Es lo mejor que me ha pasado jamás”, exclamó tras parir una obra maestra del cine. “No veas lo a gusto que me he quedao, macho” añadió tras el estreno con gran regocijo.

Las crónicas de Riddick (2004): corre, Forrest, corre

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¿Os hace una carrerita por el terminador?

Este último caso que nos ocupa no es, estrictamente hablando, de mecánica orbital, pero la incluyo a modo de bonus track porque me hizo bastante gracia. En la segunda entrega de la saga del famoso Riddick —que ya se diera de tortas, unos cuantos párrafos más arriba, con los murciélagos alienígenas de Pitch Black—, los protagonistas escapan de una prisión subterránea en un planeta con el apropiado nombre de Crematorio. ¿Y apropiado por qué? Pues porque la luz de su estrella es tan intensa que lo achicharra todo a su paso.

Como si de algún eco del pasado se tratara, el grupo emerge a la superficie justo a tiempo —oh, qué sorpresa, ¿os suena de algo?— para que el Sol planee hacer una barbacoa con ellos. Su única esperanza es llegar a un hangar situado a 30 km hacia el poniente antes de que lo haga el Sol, que les pisa los talones tras el horizonte. Sin pensárselo dos veces, Riddick echa a correr, marcando el ritmo de una carrera frenética que, tras varios sobresaltos, resulta en que llegan al hangar y pasan más cosas.

¿Sería posible algo así? ¿Se puede correr más rápido que el Sol? Pues, de entrada, no, porque la descomunal diferencia de temperatura entre la cara iluminada y la oscura levantaría un viento huracanado de agárrate y no salgas volando. Pero si nos olvidamos por un momento de las pequeñas molestias causadas por la atmósfera y nos fijamos solo en nuestra velocidad por la superficie y en la del astro chef por el cielo, entonces… depende. Depende de la inclinación del eje de rotación del planeta respecto al plano de la órbita —que ignoraremos en nuestra sencilla estimación—, del tamaño (y orografía, claro) del planeta, y de su periodo de rotación, es decir, de la duración del día.

Pues bien, si el planeta fuese similar a la Tierra, entonces, como os imaginaréis, Riddick y compañía serían reducidos a cenizas en un santiamén. Incluso aunque secuestraran un avión a punta de cuchillo; su única esperanza sería un caza supersónico.

Cronicas-de-Riddick

La recreación más probable de lo que habría ocurrido en Las crónicas de Riddick. Dibujo perpetrado por el autor. Clic para verlo a tamaño completo.

En cambio, si el planeta fuera similar a Mercurio, otro gallo cantaría. La rotación de Mercurio se encuentra “acoplada” a su traslación, debido a las enormes fuerzas de marea del cercano Sol, de modo que a Mercurio solo le da tiempo a dar dos vueltas sobre su eje en lo que da tres alrededor del Sol. Vamos, que cada tres años mercurianos transcurren solamente dos días. Y claro, con un día que dura prácticamente seis meses terrestres, cualquiera puede correr más rápido que el Sol. Hasta Stephen Hawking. Bastaría con tener un traje espacial con oxígeno suficiente y estar dispuesto a una buena caminata en baja gravedad.

Así que, siendo benévolos e ignorando el problemilla de la diferencia de temperatura, la proeza sería plausible. Lo que me sorprende (y fascina) en este caso son los arrestos del héroe, que ni siquiera necesita preguntar cuán rápido han de ir, sino que simplemente se lanza a la carrera, exponiéndose —y exponiendo a sus compañeros— a una muerte casi segura. Eso es un tío echao palante y lo demás son tonterías. Pero Riddick es mucho Riddick y no todos somos Vin Diesel, así que, si alguna vez os veis en una situación parecida, pequeños astronautas, mejor no intentéis hacer esto en vuestros planetas.

(Esta entrada apareció primero en Naukas)

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