Y al tercer día…

Suicida homeópata.

Diantres, sigo vivo.

En contra de toda expectativa, el sábado no conseguí suicidarme por sobredosis de sedantes homeopáticos, y mira que lo intenté. Finalmente, debido a una organización terrible (soy un desastre, lo vuelvo a repetir) no pude asistir a la convocatoria oficial, a la que fueron decenas de personas y que salió en las noticias, y me suicidé en casa por la tarde.

El suicidio en sí, que grabé en video (podéis ver algunas capturas que acompañan el texto; subiré el video en cuanto consiga editarlo), consistió en ingerir una caja entera, 40 pastillas —38 en realidad: una se la di a probar a un amigo, y la restante me la guardé para intentar suicidarme con ella de otra manera, pero ya llegaremos a eso— de Sedatif PC. Este sedante homeopático contiene, por el “módico” precio de algo más de 7 € la caja, caléndula officinalis, viburnum opulus y chelidonium majus (ambas tóxicas en altas dosis), pero también los potentes venenos abrus precatorius (una planta con una toxina tan nociva que bastan 3 millonésimas de gramo para matarte), aconitum napellus (que tiene aconitina; un miligramo es letal), y atropa belladona (veneno clásico). Todos ellos en igual cantidad, en disolución 6CH. Eso equivale, más o menos, a una gota de veneno (y de caléndula, etc.) por cada 20 piscinas olímpicas de agua. El resto es sacarosa (225mg) y lactosa (72mg) por pastilla. Ahí es nada.

¿Veneno? Eso dice la caja. La base de la homeopatía es que lo “igual cura” —de ahí el nombre, homeopatía, homo, semejante, y pathos, afección, dolencia—, y que cuanto más disuelto está el principio activo en agua, más potente es. No me pregunten por qué un veneno para curar el insomnio, y no como antídoto para el mismo veneno, que es lo que uno podría esperarse. Supongo que porque el sueño es la pequeña muerte (ACTUALIZACIÓN: ah, no, que es eso es otra cosa, ¿en qué andaré pensando?…). ¿Les parece una estupidez? Pues por ahí circulan preparados homeopáticos a base de cosas tan peregrinas como luz del planeta Saturno, canto de delfines, el muro de Berlín (los vi aquí), radiación de teléfonos móviles o hasta antimateria).

La caja especifica una dosis de 2 pastillas, 3 veces al día, y adiós insomnio y ansiedad. Así que, supusimos, una caja entera de una sentada debería matarte.

Suicida homeópata, dos horas después, tomándose una cerveza en lo que espera que le sobrevenga la muerte.

Pues no. ¿Me calmó, al menos? ¿Me indujo a un profundo estado de relajación, como si me hubiese tomado un valium? Los responsables de la web abchomeopatía felicitaban (de una manera humorística que es de agradecer, al contrario que otros que, cuando carecen de argumentos, caen rápidamente en el insulto) hace tres semanas a los suicidas, prediciendo el resultado del suicidio así de certeramente:

♦ Contentos pues con la iniciativa, nos permitimos darles algunas orientaciones, desde la humildad y eldeseo sincero de que este evento suponga para ellos una experiencia positiva, pero siendo conscientes de que pueden haber otro tipo de reacciones, sin que nos aventuremos a dar porcentajes:

1 – No experimentar nada de nada, será lo que ocurra en muchos de los casos.

2 – Experiencia negativa ya sea porque acertando de casualidad el remedio, se produce unaagravación de los síntomas que ya se tienen, por no ajustarse la dilución, o bien por no ser el adecuado y producir los síntomas para los que está indicado. En estos casos os aconsejamos leer el artículo de Agravaciones y antídotos, del homeópata Andrés Guerrero Serrano, y que acudáis a un homeópata si los síntomas se os descontrolan. No es grave, pero si puede ser bastante molesto.

3 – Experiencia positiva, ya sea porque casualmente alguien tome su simillimum, en cuyo caso el cambio será muy, muy evidente y positivo, o porque casualmente se ingiera el remedio indicado para la persona y los síntomas o afecciones comunes que tenga, notando una clara mejoría. Todo ello en diversos grados según lo indicado de las diluciones, en caso de ser el remedio acertado, incluso pasando una agravación inicial.

O sea, gana, pierde o empata. Me recuerda a una predicción de horóscopo. Personalmente, agradezco a los responsables de dicha web su interés por mi salud y la posibilidad de que se me hayan abierto los ojos tras la experiencia, y les respondo: en mi caso, no me sentí ni un pelín relajado. Absolutamente nada. De verdad. Palabra de honor, palabra scout, y palabra como científico. Bueno, si acaso, algunos gases que se fueron disipando de manera natural a lo largo de la tarde y que no sabría si atribuir al sedante, a la copiosa comida o a las cervezas que me tomé mientras esperaba la venida de la parca.

Suicida homeópata, varias horas después, aburrido de esperar, perplejo y decepcionado.

Claro, dirían los homeópatas. No puedes morir o sentirte mal (efectos secundarios de las medicinas tradicionales) porque la homeopatía no tiene efectos secundarios. Claro, podría contestar yo, no tiene efectos secundarios porque tampoco los tiene primarios. Hay a quien el Sedatif PC le relaja, no lo niego, pero, ¿por qué a ellos sí y a mí no, ni a la primera pastilla, ni a la segunda, ni a la trigésimo octava? Mmmm… Cantidades ridículas (o inexistentes) de principio activo, efectos nulos en muchos pacientes… ¿Será quizás porque la homeopatía es efecto placebo, puro y duro? De ser así, ¿no sería indignante financiarlo con nuestros impuestos, como hacen en Francia y puede que dentro de poco en Canarias? (a quien esté pensando que esto es aceptable, que sepa que los médicos llevan toda la vida recetando pastillas de efecto placebo a los pacientes que consideran que muestran síntomas psicosomáticos, y desde luego, no valen 7 € la caja).

Alguien podría argumentar (como bien apuntaba Natalia en la anterior entrada) que en realidad el suicidio por sobredosis es absurdo: según las tesis de la homeopatía, menos es más, cuanto menos principio activo tomes, más efecto. Bien, aunque sólo sea pura duda metódica, no vaya a ser que todo lo que sepamos de química sea falso, en los próximos días volveré a intentar suicidarme, diluyendo la pastilla sobrante cuanto me sea posible.*

Mientras, me surge una duda: si es más potente cuanto menos te tomes, por qué 2 pastillas cada tres horas. ¿Por qué no una sola lamida a una pastilla, una vez al día, o incluso menos? Sería mucho más potente, y mucho más efectivo, ¿no?

*Esto, al igual que el presente suicidio (y al igual que la homeopatía), no es ciencia. No son experimentos científicos válidos, con su grupo de control, su doble ciego, etc. La ciencia seria ya ha demostrado que la homeopatía es efecto placebo. Lo que se pretende aquí, en cambio, es llamar la atención de la gente sobre una práctica pseudocientífica que pretende ser ciencia y se ha colado en las farmacias, no siendo más que una creencia tan efectiva como el vudú o la magia del Señor de los Anillos en el mundo real.

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Acerca de Miguel Santander

Tras el Horizonte de Sucesos
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26 respuestas a Y al tercer día…

  1. "El bicho" dijo:

    Puedo dar fe. Se tomó las 38 pastillas (un coñazo) y 8h más tarde cuando volví a casa seguía vivito y coleando. Una pena, no he podido heredar :P.

  2. Pues no será porque no lo intenté…

    • Valeria dijo:

      Buenas tardes, el echo de que gran parte de la homeopatía (que quizá sea toda ella, lo desconozco) se base en el efecto placebo (cosa que no afirmo ni desmiento) no implica que el “remedio” no funcione. Desde la llegada de la medicina científica las prácticas “placebo” han dado resultados positivos en millones de pacientes y hay miles de estudios clínicos que lo demuestran. Si tomando 80 comprimidos a base de sacarosa y lactosa puedo dejar de padecer insomnio, ansiedad o ataques de pánico a cambio de algunos gases, y además evitar ingerir mierda química que conlleve 2 párrafos de efectos secundarios en su prospecto, consideraré esos 7€ bien invertidos.

      • Desde luego, Valeria. La homeopatía funciona tanto como el efecto placebo, porque es lo que es. No es mi intención rechazar los placebos, que están muy bien para algunas cosas como insomnio, ansiedad y otros asuntos psicosomáticos. Como dices, los placebos se utilizan comúnmente. Yo no tengo ningún problema conque alguien tome una pastilla homeopática contra la ansiedad, si le funciona (mira mi respuesta a otro comentario, más abajo).

        El problema de la homeopatía es otro: por un lado, hay medicamentos homeopáticos para cualquier dolencia grave para la cual el efecto placebo va a hacer más bien poco, y el retraso en la búsqueda de atención médica especializada va a hacer mucho daño. Por otro, es un placebo caro. Muy caro. Y, por lo menos a mí, no me gusta la perspectiva que parte de mis impuestos se dedicara a financiar grandes farmacéuticas (como Boirón) que juegan a que sus pastillas de sacarosa y lactosa a precio de oro curan muchas enfermedades (desde hepatitis a cáncer), cuando no hay estudios clínicos que avalen tal cosa.

  3. Silvia Santoyo dijo:

    ¡Me encantó tu experimento científico! Jajaja ¡Eres un genio! Me encantó el post también. 🙂

  4. grasas dijo:

    La pequeña muerte es el orgasmo (el periodo refractario en verdad), no el sueño.

    La homeopatía daría muchos más dineros si vendiesen poca cantidad de veneno que asegura pequeñas muertes. O que las facilita. O que las incrementa. O que purifica tu pequeña muerte.

    La idea es gratis, amigos homeópatas.

    • ¡Ah, cierto! (eso me pasa por escribir de memoria y sin consultar algunas cosas… en qué estaría yo pensando :p).

      Purificar la pequeña muerte no sé, pero facilitarla en el caso de las mujeres, es una mina de oro y como tal ya se han puesto las pilas los homeópatas. Acabo de ver un listado de 15 medicamentos distintos , y dicen que se usan muchos más.

      Los hay a base de cosas tan chachis como selenio, en módicas disoluciones de 1 parte por cada 1010, 1 por cada 1015, 1 por cada 1030, o incluso por cada 10200. Eso sí, el 30% es alcohol, supongo que para darle alegría al cuerpo, porque cura hasta la eyaculación precoz y la impotencia. Qué narices, si miras un poco en internet, ¡lo cura prácticamente todo!

  5. epcienfuegos dijo:

    Jaaaaaajajaja! Que post tan grande! No he podido parar de reír!

  6. … ¿antimateria? genial. 😉

  7. ahypnos dijo:

    Un video de Youtube, para complementar (lo pones tú en bonito sin el enlace y tal si te mola):

  8. ahypnos dijo:

    Si sale solo en bonito.. que bien! que listo es wordpress… 🙂

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  12. Francisco Muñoz dijo:

    Hola,cuento chino ? placebo?ni una cosa ni la otra: MARQUETING

  13. Buenas dijo:

    Pero ¿por qué estás tan en contra de los fármacos naturales?Estoy en la universidad y con tanto examen tengo ansiedad, la farmacéutica me recomendo , esto que tu tanto criticas “Sedatif Pc”,tienes argumentos un poco más creíbles? pues con todos mis respetos la experiencia del “suicidio”me parece una tontería. ESPERO TU RESPUESTA CON FUNDAMENTO.GRACIAS

    • Hola Buenas,

      En primer lugar, siento que tengas ansiedad. Sé lo mal que se pasa, hace que los exámenes sean aún más pesadilla.

      Verás, tienes razón en que el suicidio homeopático es una tontería. En realidad no prueba nada, salvo que no es posible morir por sobredosis de medicina homeopática.

      Pero hay argumentos que, espero, te parezcan más creíbles. La homeopatía —que no es lo mismo que la medicina natural, ojo— sostiene que, si diluyes un veneno, por ejemplo, el resultado es una medicina que relaja tanto más cuanto más diluido esté. A lo largo de los últimos siglos hemos acumulado mucho conocimiento de la composición y propiedades de la materia; la física y la química han conseguido explicar de manera consistente el mundo de los átomos y moléculas hasta el punto de dar pie a tecnologías —como el ordenador o móvil donde estás leyendo esto. Los cálculos encajan como piezas de un gigantesco rompecabezas que, aun sin estar todavía completo, parece explicarlo bastante bien todo.

      El caso es que, poco después de que Hahnemann, hace 200 años, fundara la homeopatía, Avogadro halló su famoso número, que nos dice el número de moléculas que hay en una cantidad determinada de cualquier sustancia. Dicho número encaja perfectamente en mitad del puzzle, y gracias a él sabemos que, en un medicamento homeopático con un poder de dilución mayor que 12CH (o 24 DH) no podemos esperar encontrar ni una sola molécula de principio activo en el brebaje resultante. Para qué te hagas una idea, 12CH es equivalente a echar una gota de veneno en el Mar Mediterráneo, agitar muy bien todo el mar y beber un sorbo.

      Los homeópatas no niegan esto, pero aducen que el agua recuerda las sustancias que han estado disueltas en ella. Que el agua tuviera memoria (y recordase además de manera selectiva solo las sustancias buenas que han estado disueltas en ella y no lo que circula por los desagües) desmontaría el puzzle que hemos armado por completo, haría que la física y la química que conocemos deje de tener sentido, al igual que casi toda la tecnología que nos rodea, que no podría ser explicada (los físicos y los químicos estaríamos encantados, tendríamos trabajo asegurado por siglos :). En otras palabras, es una afirmación extraordinaria. Y como tal, requiere pruebas extraordinarias.

      Dichas pruebas parecieron llegar cuando la revista Nature publicó, hace unos años, un artículo de Jacques Benveniste que parecía demostrar dicha memoria. Sin embargo, un arbitraje exhaustivo del artículo reveló ciertos sesgos y fallas en los procedimientos de control que se habían seguido, de manera que los investigadores, de manera inconsciente, se habían dejado llevar por las ganas de semejante resultado, influyendo en él. Todos somos humanos y a los científicos, de cuando en cuando, nos pasan esas cosas. Benveniste se convirtió en un referente para la homeopatía, y jamás se retractó, aunque el resto de autores del artículo sí, y el artículo fue retirado de la revista.

      Quizá lo anterior te parezca irrelevante si el sedatif te funciona. De acuerdo, admitamos que la homeopatía pudiera funcionar bajo un mecanismo que desconocemos. Lo que hay que hacer es comprobar si funciona. Comprobarlo bien, rigurosamente, tratando de aislar el efecto de otras posibles causas de curación, como pueda ser la remisión espontánea de un resfriado, por ejemplo.

      En ese sentido, hay multitud de estudios científicos. Y cuando uno mira los metaestudios, es decir, estudios que analizan sistemáticamente los cientos o miles de estudios individuales para tratar de hallar un patrón en todo ese caos, lo que encuentra es que los estudios realizados con más rigor —aislando todas las posibles causas, con un número grande de pacientes separados en dos grupos de manera que uno reciba el medicamento homeopático y otro reciba “agua del grifo”, y de manera que ninguno sabe lo que está tomando, ni siquiera el que realiza el experimento sabe qué le está dando a cada uno (quien sí que lleva la cuenta no participa en el experimento)— encuentran, invariablemente, que la homeopatía es tan efectiva como el efecto placebo, ni más, ni menos. En otras palabras, que si confías en que la medicina te cure, te sentirás mejor al poco de tomártela. Y si se la das a tu hijo de diez meses, estarás predispuesto a evaluar su estado con mayor optimismo. Así, si confías en que un sedante te relajará, es posible que te tranquilice un poco. Pero no te va a curar de una enfermedad del hígado, por ejemplo, sólo hará que no te sientas tal (mientras la enfermedad va haciendo mella en tu organismo).

      Vaya rollo que te he soltado… En cualquier caso, te diría que si el sedatif te relaja y no te importa pagar lo que vale, sigue tomándolo, faltaría más. Incluso a pesar de otras alternativas para la ansiedad que han demostrado relajar más de lo que hace la propia autosugestión de uno, como la valeriana, la tila, el valium, el orfidal y otros tantos, muchos de ellos sin receta. Pero, y esto sí que te lo ruego, si alguna vez tienes la desgracia de tener alguna dolencia grave, complementes si quieres con homeopatía, pero no abandones la medicina convencional, que es la única que ha demostrado, con todo el rigor con que es posible demostrarlo, curar.

      Y ánimo con esos exámenes! 🙂

      *Por si no has tenido suficiente con este rollo y quieres saber algo más sobré a qué me refiero con demostrar algo con rigor, te recomiendo este enlace:

      http://perarduaadastra.eu/2010/10/estudios-cientificos-como-detectar-una-chapuza/

      Y, si quieres más información sobre la homeopatía, este otro:

      http://queeslahomeopatia.com

  14. Marcela dijo:

    Tal vez este medicamento Sedatif no funcione pero eso no quiere decir que la homeopatía en general no sea efectiva. Yo ya experimenté con Sedatif , llevo 3 semanas consumiéndolo y definitivamente no he sentido ningún efecto, ni siquiera adormecimiento, como la mayoría de ansiolíticos químicos. Sin embargo he probado otros medicamentos homeopáticos para otro tipo de enfermedades o trastornos, especialmente digestivos y he tenido muy buenos resultados con esta clase de medicamentos más no con los químicos. Así que por un solo medicamento homeopático que no te genere buenos resultados no puedes decir que la homeopatía solo se basa en un efecto placebo y que no sirve para nada!

    • Hola Marcela, bienvenida por estos lares. Sí, es verdad, el “suicidio” con sedatif no prueba que los medicamentos homeopáticos no funcionen. Tienes razón en eso. En realidad, es solo una forma de llamar la atención sobre el hecho de que los medicamentos homeopáticos se revisten de ciencia cuando no lo son. Podría ser que hubiéramos escogido justo el único que no funciona, pero estarás conmigo en que sería muy poco eficiente tener que “suicidarse” con todos y cada uno de ellos para demostrar que no funcionan. Necesitamos un método mejor de discernir lo que funciona de lo que no.

      La cuestión no es una tontería. Estamos hablando de medicamentos, ni tú ni yo ni nadie querríamos que en la farmacia se vendiera algo que dice curar, pero no cura. Sería una locura aprobar cualquier cosa como medicamento solo porque una empresa farmacéutica (Bayer, Boirón o la que sea) dice que cura, pues si alguien renuncia a su tratamiento en favor de este nuevo remedio, está poniendo en riesgo su salud. Y eso es algo que como sociedad no podemos permitirnos.

      Ahora bien, ¿cómo distinguimos la paja del grano? Espero que convengas conmigo en que tampoco nos sirve la experiencia personal para discernir lo que funciona de lo que no. ¿Por qué? Pues, por ejemplo, porque el sedatif no nos funciona ni a ti ni a mí, pero hay quien afirma que le funciona. ¿Entonces? Lo más sensato parece hacer pruebas con el medicamento a una gran cantidad de gente dividida en dos grupos. Uno de “control”, que toma una versión “de atrezzo” del medicamento, y otro que toma realmente el medicamento. Se hace un seguimiento cuidadoso en el que, ni los pacientes ni los investigadores saben quién está tomando qué (esto es lo que se conoce como estudio de “doble ciego”). Al final, se comparan los resultados globales de ambos grupos. Si existe una diferencia apreciable, podemos estar seguros de que el medicamento funciona. Si no, si no podemos distinguir claramente un efecto beneficioso en el grupo que ha tomado el medicamento frente al que no lo ha tomado, diremos que no funciona más que el efecto placebo.

      Todos y cada uno de los medicamentos convencionales aprobados para su venta en farmacias han pasado este riguroso examen antes de ponerse a la venta. ¿Sabes cuántos medicamentos homeopáticos lo han superado? Ninguno. Ninguno, al menos, hecho con algo de rigor e imparcialidad. ¿Por qué se venden en las farmacias entonces? Pues porque gozan de un permiso especial que pretendía ser provisional (mira por ejemplo aquí), pueden venderse sin demostrar que funcionan.

      Hay más cosas. Como decía Carl Sagan, afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias. Y la homeopatía hace una afirmación de lo más extraordinaria: en un medicamento homeopático habitual no hay ni una sola molécula de principio activo, pero cura, supuestamente, gracias a que el agua tiene memoria y recuerda lo que estuvo disuelto en ella (mi respuesta ya se está alargando mucho, pero si te interesa el tema, aquí tienes bastante información sobre homeopatía con enlaces a sitios serios).

      Por supuesto, no seré yo quien te diga que no te tomes un medicamento homeopático si dices que te funciona; lo que sí me preocuparía sería que, teniendo algo más serio que una gripe o un ataque de ansiedad, decidieras prescindir de la medicina convencional (la que los estudios rigurosos avalan) en favor de usar homeopatía.

      • Marcela dijo:

        Buenas tardes Miguel,

        La verdad no sé que tienes en contra de la homeopatía, no sé si la habrás probado o no. Pues para lanzar un juicio primero hay que experimentar. Si Sedatif, es el único medicamento homeopático que has consumido y dices todo lo que dices acerca de la homeopatía no tiene mucho sentido. Aunque estoy de acuerdo con lo que dices en cuanto a que esta clase de medicamentos deberían pasar por un control riguroso antes de ser lanzados al mercado tal como los medicamentos alopáticos. No tenía idea que estos medicamentos no pasaban por un control así pero me imagino que algún registro deben tener. También tienes razón en que es una injusticia que la industria farmacéutica nos venda un medicamento que dice ser efectivo para alguna afección cuando en realidad no lo es. Totalmente de acuerdo! aunque esto también ha pasado con medicamentos alopáticos. Aunque a veces se diga que un medicamento es efectivo, hay personas que les funciona y a otras no. Creo que todo es relativo y hay variables en todos los casos. El organismo de una persona es muy complejo y todos no se pueden tratar de la misma forma porque todos somos completamente diferentes. Todo no puede ser blanco o negro! Hay cosas que la ciencia no puede medir! … y supongo que los métodos que emplea la medicina convencional para probar su efectividad no pueden ser los mismos que los que se utilizan para la medicina homeopática porque hay diferencias entre las dos y sería absurdo que un médico alópata lance juicios sobre la medicina homeópata cuando ni siquiera la ha probado como sería que un médico homeópata critique la efectividad de la medicina alópata. Los dos tienen puntos de vista diferentes. De igual manera, ninguna medicina excluye a la otra. Tu dices que sería el colmo que yo prescindiera de la medicina convencional (” que es la que estudios rigurosos avalan”) en casos serios cuando ni siquiera sabes si la uso o no…. y la verdad es que la uso a veces, en ciertos casos y no sólo para casos serios. Para mí las dos medicinas no son excluyentes sino que se complementan. En conclusión, la efectividad de un medicamento no está en que si es producido por la industria farmacéutica convencional o la homeopática, depende de muchos factores, el paciente, la forma en que el medicamento es administrado, si el paciente está bien diagnosticado, si está consumiendo otro tipo de medicamentos, etc…

      • No he dicho que sea el colmo que tú prescindieras de la medicina convencional, he dicho que me preocuparía que lo hicieras. Me parece que no es lo mismo, ¿no? 😉

        Lo siento, pero no creo que para juzgar o explicar algo haya que experimentarlo personalmente primero. No creo que el único camino para saber que la heroína es mala sea probarla, por ejemplo. Si así fuera los psicólogos no valdrían para nada.

        Y tampoco creo que la ciencia pueda medirlo todo. Pero sí puede medir lo que se puede observar, la manera en que funciona la naturaleza de la que estamos hechos. Y puede medir si un medicamento funciona más que el mero efecto placebo. No veo por qué la eficacia de los medicamentos se habrían de medir con diferente criterio según su mecanismo de funcionamiento. Ahí si que no caben medias tintas: o curan, o no lo hacen. Por supuesto, la eficacia de un medicamento depende de muchos factores, como bien dices, pero es que eso, en un estudio bien hecho, se tiene en cuenta. Y si los medicamentos homeopáticos curaran realmente como dicen que lo hacen (más que lo que puede curar el efecto placebo), a estas alturas lo sabríamos y no necesitarían gozar de un permiso especial eximente para ser vendidos en farmacias.

      • Marcela dijo:

        Tienes razón en que no hay que probar absolutamente todo para saber si algo es bueno o es malo pero la experiencia personal, en algunos casos, sino en la mayoría, la mejor manera de comprobar para ti mismo, si algo te funciona o no. Me gustaría saber si el Sedatif es el único medicamento que has probado en tu vida… pues si es así, sigo insistiendo en que todo lo que dices no tiene mucho sentido… Gracias a mi experiencia con la medicina convencional y la homeopática, puedo dar fé, decirlo con total convencimiento, siendo muy objetiva y no basándome en lo que dicen otros, sólo la ciencia o en un simple experimento estúpido como el que realizaste, que la medicina homeopática es muy efectiva. A mi me ha funcionado en muchos aspectos, en especial los relacionados con problemas digestivos. Cuando la medicina convencional se ha quedado corta, recurro a la medicina homeopática obteniendo muy buenos resultados. Te invito a que pruebes la medicina homeopática y dejes de ser tan psico-rígido!

        Saludos…

      • Mira, la ciencia ofrece, en realidad, muy pocas certezas. Una de ellas, que conocemos desde hace siglos, es que los seres humanos nos engañamos a nosotros mismos. Nuestros sentidos nos engañan, nuestro cerebro, nuestro subconsciente o como quieras llamarlo, nos engaña, nuestras creencias nos engañan. La fe mueve montañas, como se suele decir. Uno mismo, como individuo, es, sin lugar a dudas, el peor juez posible a la hora de evaluar si algo funciona más que el efecto placebo. Necesitamos un método que nos permita alcanzar un conocimiento lo más objetivo posible sobre cómo funciona la naturaleza, que pasa, necesariamente, porque otros puedan verificar, de forma independiente, lo que yo pueda afirmar.

        Cuesta aceptar eso. Cuesta aceptar que, como individuo, no soy fiable. Requiere tener, y esto te sorprenderá, la mente bastante abierta. Bastante más de lo que me atribuyes. Pero los frutos de aceptarlo merecen la pena: si no fuera por el método científico, la mecánica cuántica jamás se habría podido desarrollar, por ejemplo, y yo no estaría aquí escribiendo esto en un teclado o tú leyéndolo en una pantalla a kilómetros de distancia. Ni la medicina (la convencional, aquella cuya eficacia SÍ hemos comprobado) se habría desarrollado hasta el punto de permitirnos vivir varias décadas más de lo que vivían nuestros tatarabuelos.

        Ahora bien, si tú prefieres pensar que una pastilla de sacarosa y nada más, comprada a precio de oro, cura enfermedades más de lo que la propia autosugestión puede hacerlo, por mí perfecto. Yo no voy a gastarme el dinero: soy consciente del poder de la autosugestión desde pequeño, cuando, para evitar mis frecuentes mareos en el coche, me dieron una aspirina haciéndolo pasar por una biodramina y me funcionó a la perfección; solo después me revelaron el engaño (admitir la existencia de una bestia misteriosa llamada efecto placebo capaz de engañarte; eso requiere tener la mente abierta, me parece a mí).

        Eso sí, cuando se trata de la salud de mis conciudadanos, ahí sí que no voy a transigir. Todo medicamento, ya sea alopático, como tú dices, o basado en una supuesta (y jamás demostrada) memoria del agua, o en el poder psicomágico de la danza de la lluvia, DEBE demostrar su eficacia más allá del efecto placebo. Lo contrario es absurdo, peligroso e irresponsable, además de un coladero para cualquier vendedor de crecepelo que se gane nuestra confianza. Y más aún si se trata de apoyarlo con dinero de nuestro bolsillo, vaya.

  15. Marcela dijo:

    Si dices que el Sedatif sólo funciona cómo efecto placebo por qué no me funcionó a mi si creo tanto en la efectividad de la medicina homeopática? Cómo es que unos medicamentos homeopáticos si me hacen efecto y otros no?

    • Pues por varios motivos. Para empezar, cada persona es distinta y reacciona de manera ligeramente diferente a las mismas sustancias. Y, más importante aún, el efecto placebo es una bestia de lo más curiosa y compleja. No es simplemente que te cure según la fe que tengas en que lo hará. Eso es una simplificación (que usamos todos, me temo) muy grosera. Influyen muchas cosas, desde el estado de ánimo hasta la sensación de estar atendido, pasando por la atención que uno preste a su propia condición (si está distraído con otras cosas o no, etc.), la confianza que uno tenga en la persona que le receta la medicina, o, incluso, ¡el tamaño y precio de la pastilla!. En general, el efecto placebo quita la sensación de estar enfermo (y no la enfermedad), aunque esto no es exactamente cierto, y hay mucha más miga en el asunto. El efecto placebo es un tema de investigación absolutamente fascinante: sabemos que funciona en niños, ¡incluso en animales!, debido tanto a que se sienten atendidos como a que quien juzga si se sienten mejor son, sobre todo, los padres o los dueños.

      Así que sí, puede ser perfectamente que algunos de los medicamentos homeopáticos que hayas tomado te hayan ido bien y otros no. No hay nada especialmente extraño en ello.

      ¡Un saludo!

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